Transcurrían las 17 hs cuando se palpitaba un nuevo cotejo cirrócico. El clima no acompañaba, estaba frío y con el cielo cubierto de nubes. Se avecinaban chaparrones aislados. El equipo se juntaba de a pedazos ya que muchos se encontraban observando la partida final del deporte ovalado de nuestro club.
El once inicial se repetía del equipo que formó ante el combinado del Potrero, pero el rival de turno era el siempre difícil Flebotomia. El partido arrancó parejo, los equipos se prestaban la pelota y el mediocampo estaba trabado. El tiempo transcurría hasta que en el rebote de un corner Kick, el menos pensado (Beto) eludió una marca y definió de derecha casi entrando al área. El portero, de pobre respuesta, hizo vista…
Parecía que el equipo se acomodaba, pero 10 minutos después, el Sanga la clavó de tiro libre por sobre la barrera local. El portero, hizo vista…
El encuentro siguió en su mediocridad, no hubo mayores sobresaltos ni jugadas destacadas hasta los 15 del ST, cuando en una mala decisión de intentar salir gambeteando, el jugador que cubre el lateral izquierdo de Cirrocis, ese mismo que hace 2 semanas vimos pedir el cambio por necesidades fisiológicas (vomitivas), perdió la pelota y todos supimos en que devendría. El número 7 al verse doblegado en su intento de protesta, giró 180º y en un ataque de voraz ira arremetió contra la humanidad del jugador rival al grito de: MO-RI-RÁS!!!
Afortunadamente, el hombre de negro juzgó desmedida la reacción del siniestrado y concluyó en una roja para cada equipo. En síntesis, fue peón por reina (hagan sus propias deducciones)…
No hay nada más que agregar del partido.
Lo positivo: el equipo se mantiene en la punta, sabiendo que si gana el próximo se encontrará matemáticamente clasificado. Además, el 9 no convirtió (puede verse como positivo eso también).
La nota de color: al número 11, ese que transita siempre por la banda izquierda, quien en la mañana había dado un parte de enfermo, se lo vio desfilando por los tablones del estadio único de rugby, trepado a para-avalanchas. Los paparazzis cirrócicos lo siguieron y obtuvieron la evidencia.
(Por Turista)