Corrían las 18.20 hs del día sábado cuando la tarde caía con una fresca brisa y se atincipaba lo esperado… volvía la Cirro.
La tribuna estaba caliente, se impacientaba ante la negativa del hombre de negro de pitar el final de la previa. La motivación de la escuadra se palpaba en el aire, se podía sentir el aire renovado de un equipo que quiere revancha, había un ansia de triunfo, sed de gloria…
El cotejo arrancó con una Cirrocis dominadora, se hacía dueña de la redonda en la línea media del campo y con buen criterio comenzaba a acechar el arco rival. Sin embargo, la tenencia del esférico se iba a emparejar a lo largo de esta etapa. Durante los primeros 10 minutos no hubo más que aproximaciones, excepto aquella jugada en que el 9 estuvo cerca de convertir ante la primera de las varias debilidades que mostraba el 1 rival.
A la mitad del primer tiempo, en una pelota perdida en ¾ de cancha el equipo recientemente ascendido desencadenó una contra que agarró mal parada a las líneas defensivas cirrócicas, concluyendo en un sútil globo de su gordo delantero que se fue milímetros afuera mientras el golero intentaba distraerlo en su definición.
A los 28 minutos se abre finalmente el arco en este nuevo campeonato cirrócico, tras un desborde grácil de la pantera de Liberia Gastagnaga y tras un nuevo yerro del guardametas, el oportunista centrodelantero de Cirrocis no tuvo más que empujarla hacia la red. 1 a 0.
Sobre el final de la primera etapa se convinaron en una exquisita pared la dupla creadora de juego que termino en la nada cuando el áspero volante central intentó un lujo de más, que corresponde ser destacado además por la ajusticiante entrada acometida a un rival en el minuto 15.
Si bien el resultado estaba cerrado, durante los primeros 10 minutos daba la sensación que el segundo tanto estaba al caer, y así fue cuando a los 15 nuevamente el Moro Gastagnaga tomó la iniciativa en ¾ y luego de un regate al borde del área sacó un zurdazo rasante y letal para sentenciar el resultado. 2 a 0.
Cirrocis siguió en dominio, pudiendo haber aumentado el score en varias oportunidades, como aquella en el minuto 24 de James Ferrer que dio en la parte de afuera de la red cuando la popular local ya se avalanchaba hacia un nuevo grito.
Los últimos 10 estuvieron de más. Para destacar: la criminal falta del topo debattista debido a su reciente rigidez motriz, que aparentemente no le permite articular todo su cuerpo, flexibilidad 0%.
El tercero llegó cerca del final, mediante un remate desde los doce pasos del número 10 cirrócico, remate bajo, fuerte y esquinado, nada que hacer para el golero.
Para concluir y para la reflexión: las palabras de camaradería y fair-play que nuesto querido y benévolo número 9 tuvo para con “El Mostro” cuando se mostraba iracundo: “Deja de llorar… gil…”
Se arrancó bien, esperanzas renovadas, se cortó la mufa de la remera y ahora se espera a por el próximo rival, sea quien sea…
(por Turista)